Entradas

LA NOCHE ES JOVEN - PARTE 4

Imagen
Conforme avanzaba por la pavorosa avenida, me daba la sensación de que los edificios me vigilaban al mismo tiempo que me flanqueaban el paso, así como los grotescos parterres y las espantosas gárgolas. Lo peor era que, por más metros que dejaba atrás, no me cruzaba con otras calles. Tampoco había plazas o monumentos, ni detalle alguno que rompiese con la perturbadora monotonía de aquel recorrido, propio de una pesadilla. Quería creer que estaba en mitad de un mal sueño, que en verdad no había despertado y que aquello formaba parte de los efectos secundarios de los que Bernard me había prevenido. Sin embargo las sensaciones se alejaban por completo de las que se tienen cuando se profundiza en el mundo onírico. Era demasiado vívido, excesivamente real, tanto en apariencia como en nitidez en cuanto a que podía hacer uso de los cinco sentidos, algo que en los sueños es imposible, pues siempre que estamos dormidos y cruzamos la puerta del plano astral se nos priva de alguno de ellos. Tant…

LA NOCHE ES JOVEN - PARTE 3

Imagen
El señor Keatin traía consigo una silla de mimbre en su mano izquierda y una vela encendida, de color blanco, en la mano derecha, además de un semblante carente de expresión que estaba muy lejos de ser capaz de transmitir confianza, cosa muy diferente a lo que había sido propio en el mayordomo hasta hacía poco tiempo. Dejó la silla en el suelo, a escaso medio metro de donde yo estaba, y me indicó con el dedo que me sentara en ella. No me atreví a preguntar qué es lo que tendría que hacer, simplemente me limité a seguir las instrucciones que el señor Keatin me iba dando, obedeciendo a la voluntad de Bernard quien, desde su posición de moribundo, observaba la escena con los párpados prácticamente juntos. 
Una vez sentado, el señor Keatin se arrodilló frente a mí, y mientras acercaba la vela a mi rostro, dejando la llama a poco más de veinte centímetros de mi nariz, extrajo un reloj de plata del bolsillo de su chaleco y dejó que este se balanceara, sosteniéndolo del extremo de la cadena…

LA NOCHE ES JOVEN - PARTE 2

Imagen
Acudí a la vivienda de mi amigo Bernard, tal y como me había suplicado con enfervorecido ahínco a través de una misiva, en la que me hablaba de una terrible enfermedad que venía sufriendo en las últimas semanas. En dicha carta no me había dado más detalles, simplemente aludía a un mal que le mantenía postrado en su lecho y que le incapacitaba para ejercer tareas tan sencillas y básicas como redactar un escrito, algo que, de hecho, había tenido que dejar en manos de su fiel mayordomo, el señor Keatin. Por todo ello sentía yo una curiosidad desalentadora. No veía cómo podía ser de utilidad para que el restablecimiento de la salud de Bernard fuera posible, tan solo intuía que mi papel en esta historia consistiría en la de ofrecer el apoyo en las últimas y lastimeras horas de quien había sido mi amigo desde que ambos teníamos uso de razón, algo que, tal vez, serviría de algún modo a mitigar su dolor. Pero por otro lado, en un alejado rincón de mi corazón creía en la posibilidad que se me…

LA NOCHE ES JOVEN - PARTE 1

Imagen
Recuerdo a mi amigo Bernard de los tiempos en que yo era un don nadie y él, con su porte altivo y elegante, acompañado por su estricta educación londinense, tenía sus constantes escarceos con la alta sociedad inglesa, sin llegar a ser un aristócrata. Los dos proveníamos de familias humildes, pero a diferencia de mí, mi buen amigo Bernard había sabido ascender los suficientes peldaños para que la alta sociedad le tuviera siempre en cuenta , sobre todo cuando se trataba de dar vida a las fiestas que, de no haber contado con su presencia, sin lugar a dudas jamás hubiesen estado en boca de todos en días posteriores. ¿Cómo había hecho para llegar tan lejos, aun sin alcanzar a destacar? La verdad, nunca me lo dijo. Su actitud, la mayor parte del tiempo alegre y vivaz, se tornaba esquiva y sombría cuando se me ocurría preguntarle por tales asuntos, como si algún secreto que temiera compartir le atormentase, aunque por aquel entonces yo prefería pensar que simplemente Bernard era de la opini…